La ludoteca de Azuqueca, un espacio donde niños y mayores aprenden a jugar

La ludoteca de Azuqueca de Rocío Pérez y Yolanda Paredes

Bajo la melodía musical, en este lugar fundamentalmente se juega. Un concepto que muchos han olvidado porque se han hecho mayores y las obligaciones y los problemas no les dejan acordarse de cómo se hacía eso. Pero luego están los más pequeños de la casa que, por una herencia mal compartida, tampoco saben hacerlo.

Son Comunicación se traslada a Castilla La Mancha, concretamente a Azuqueca de Henares, un municipio de la provincia de Guadalajara, donde esperan Yolanda y Rocío con las puertas abiertas de su nueva aventura empresarial.

Juntas han puesto en marcha La ludoteca de Azuqueca donde un señor de 60 años está deseoso de comenzar el taller de música para volver a tocar su acordeón y compartir espacio con Iván, que tan sólo tiene tres años.  Un lugar donde no se comparte sólo el espacio sino el momento.

“Uno de los objetivos fue combinar la ludoteca con diferentes actividades socio culturales. El problema es que todavía la gente no entiende el concepto de ludoteca. Se trata de un lugar donde a los niños se les estimula el juego y, a través de actividades, también se estimulan las relaciones sociales”, explica Yolanda Paredes, una de las socias de la empresa.

“Y es que el concepto de esto nació en Latinoamérica, un espacio donde cualquier miembro de la familia podía hacer sus actividades de manera lúdica pero que terminó encaminado al mundo infantil. Ocurrió que los adultos sentían la necesidad de participar y no encontraron mejor sitio para hacerlo que en una ludoteca”, continúa.

Los niños juegan en la Ludoteca de Azuqueca

Aquí aprenden todos. Las primeras clientas que se acercaron para informarse fueron mujeres en situación de paro laboral. “Fue algo que no esperábamos cuando abrimos las puertas. Algunas se han quedado sin trabajo de manera inesperada y otras tomaron esa decisión de parar para cuidar de sus hijos , lo que ocurre es que se han dado cuenta de que sólo cumplen ese papel en su vida y necesitan liberarse de alguna manera. Estos espacios les ofrecen esa posibilidad con flexibilidad de horarios.

Muchas de ellas se acogen al bono de 20 euros con el que pueden dejar a sus hijos horas sueltas que necesiten para sus quehaceres. “Un euro, una hora”, afirma Rocío Pérez que coloca los libros de cuentos haciendo una torre inmensa.

Así las vecinas aprovechan para ir a la compra, buscar empleo o reunirse con las amigas para tomar un café mientras que los peques hacen lo que deberían hacer todos los niños: jugar.

“Nosotras cuando éramos pequeñas jugábamos en la calle, no sé si es que había menos temor o menor delincuencia, lo desconozco, pero nuestras madres no estaban in situ en nuestro lugar de juego. El control lo hacían asomándose a la ventana o estipulando unos horarios en los que el niño tenía que llamar al telefonillo para decir que estaba todo bien. Nunca necesitamos a los adultos para que estimularan nuestro juego”, explica Yolanda a Son Comunicación.

Lo niños ahora no encuentran ese espacio de juego porque en los parques los padres están continuamente vigilando e interactuando en todo momento con el niño. “Inculcando valores a través de normas que convierten el momento del juego en algo irreal porque está continuamente siendo interrumpido”.

A esto se une el interés que ha ido en aumento de que los peques reciban varias actividades curriculares como danza o inglés. “Un niño avanza muchísimo jugando e incluso, jugando solo, es impresionante lo que evoluciona. La ludoteca es un espacio de juego donde jugar jugamos todos y todos aprendemos jugando. No digo que no haya que ser disciplinado pero antes hay que conseguir emociones positivas para estar motivado y adquirir ilusionado esos conocimientos”, asegura Yolanda.

La ludoteca de Azuqueca un lugar donde el objetivo es simplemente jugar

Las mañanas comienzan con la ‘pequeteca’, niños de uno a tres años que juegan sin límites porque en este lugar nada se rompe. Sólo hay límites en cuanto a la convivencia y se resumen en una palabra: respeto. “Los niños son muy respetuosos incluso más cuando están solos que cuando están en continua vigilancia”, asienten las dos compañeras.

Pero luego llegan las mujeres al curso de pilates. “Algunas son mamás y otras no. Los niños se quedan pintando, haciendo puzzles, o contando cuentos o incluso contando sus vidas, mientras que las mujeres hacen pilates pero es alucinante cuando los peques escuchan la música y ven como las mujeres se tumban, algunos  se tumban en silencio con ellas”, cuentan.

Entienden que hay un respeto, que hay otras compañeras haciendo otras cosas pero que respetando se puede hacer lo mismo o por lo menos compartir el espacio.

Y así a lo largo del día tanto niños como pequeños pueden ir accediendo a los diferentes cursos y talleres como pueden ser técnicas de estudio, aprender inglés jugando, teatro para niños y adultos, o un curso que está en plena promoción como es el de coaching para desempleados que impartirá próximamente David Delgado.

Uno sólo tiene que acercarse a la puertas de este lugar y ver qué cursos se ofertan en el momento porque esto no es una guardería donde los padres dejan a los niños y se van, aquí todo el mundo tiene la oportunidad de proponer cosas. Aquí todo el mundo tiene cabida.

Una sociedad sana es buena para todos y aquí el juego es primordial para estar sano”, explican. Ambas se conocieron a través del teatro donde entendieron que cuando el juego es real, el equilibrio que se alcanza es impresionante.

“La gente sana se hace más crítica, más segura y más competitiva y creo que eso es muy necesario ahora mismo. Crítica y equilibrio. Ahora es muy difícil equilibrar tu momento de ira porque no sabes muy bien quién tiene la culpa, si eres tu que no eres competitiva, si es el entorno o simplemente que no te enteras. Ese equilibrio de autocontrol es muy necesario”, explica Yolanda.

Rocío y Yolanda, mujeres emprendedoras que han apostado por enseñar a jugar en la ludoteca de Azuqueca

“A las personas nos falta jugar y a los niños más y te aseguro que hay niños que no saben jugar, ¿cómo es posible? Es increíble ver como les han tapado la posibilidad de jugar. El niño tiene que aprender inglés, tiene que hacer gimnasia y tiene que saber bailar, todo eso está muy bien pero lo primero es aprender a jugar para que esa niña cuando esté en su clase de baile sea positiva y entienda que eso es algo lúdico, que es bonito y no que se ponga a pensar en su futuro por lo que el día de mañana pueda ser o dejar de ser”, insiste. Yolanda y Rocío trabajan cada día para que este lugar se convierta en referente, donde es posible la conciliación familiar y donde todos aprenden de todos.

El señor de 60 años se despide de Iván de tres años que juega sin parar con los coches. “Haber si conseguimos ser más de seis y empezamos con el taller de música que tengo muchas ganas de tocar el acordeón”, les dice a las chicas.

Y así, día tras día, bajo la melodía musical, en este lugar, fundamentalmente se juega.

Texto: Natalia Pulido. @npulidojimenez

Imágenes: Natalia Pulido y la Ludoteca de Azuqueca

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