Excavaciones en una memoria perdida

Fotograma del largometraje Forget Me Not, traducida No Me Olvides, de David Sieveking

El Festival Internacional de Documentales de Madrid, DOCUMENTA MADRID, en su décima edición, ha traído a la capital joyas como la obra de David Sieveking. Licenciado en Dirección de la Academia Alemana de Cine y Televisión de Berlín (dffb), ‘Forget Me Not’ es su segundo largometraje. En 2012 ganó el Primer Premio de la Semaine de la Critique en Locarno, el Premio de Cine Hessian y actualmente está nominado para el Premio a la Mejor Película Documental Alemana.

Ayer se conoció el palmarés del Festival ‘Documenta Madrid 13’ donde su cinta ‘Vergiss mein nicht’ (Forget Me Not), que competía en la sección oficial de largometrajes documentales, obtuvo el premio especial del jurado, dotado con un diploma, “por explorar la pérdida de la memoria, al tiempo que construye nuevas memorias a través de este medio y de un proceso personal de descubrimiento”, señaló el jurado compuesto por Agneta Mogren, Elena Fortes y Javier Martín Dominguez.

Son Comunicación ha visionado la cinta ‘No me olvides’ conociendo así a Gretel, madre del director y protagonista de la historia. Gretel, una madre y cabeza de familia fuerte y luchadora, sufre alzheimer. Su hijo David decide regresar a su lado, a la casa familiar, donde se quedará al cuidado de su madre echando así una mano a su padre, al que a veces, le supera el decaimiento de su mujer.

Lo que nunca esperaba David es que tras excavar en la juventud de sus padres para reforzar y ayudar con determinados ejercicios a la memoria de Gretel, se encontraría con trazos del pasado determinantes a la hora de entender a su madre.

Gretel y Malte (su marido) se encuentran en un momento de conexión más fuerte del que pudieron imaginar y es que ambos, cuando eran jóvenes, forjaron a través de pactos que su amor sería el pilar fundamental de sus vidas. Pero esta dedicación no siempre fue en exclusiva.

Gretel y Malte, protagonistas del documental Vergiss mein nicht (Forget Me not)

David, convertido repentinamente en, además de hijo, cuidador y documentalista de su madre, descubre como sus padres mantuvieron lo que ellos llaman un matrimonio abierto. Ambos, mientras que permanecían unidos, estaban esporádicamente separados, manteniendo relaciones con otras personas. Pero Gretel siempre apostó por seguir hacia delante, incluso en los momentos más críticos cuando Malte fue casi conquistado por otra mujer y ella tuvo que echarle un órdago a la relación.

En el transcurso de la historia, Malte decide viajar  solo a Suiza para renovar su energía y Gretel se queda con la compañía de su hijo. Así empieza a creerse una mujer joven, esposa de David. Éste encuentra en su confundida madre, una caja llena de sorpresas, mientras que ella va perdiendo su memoria y el habla.

Aquella mujer que hoy ve como sus recuerdos se esfuman deja a su hijo un rompecabezas. En los años 70, Gretel fue una feminista revolucionaria, esposa y madre rebelde que asistía a las manifestaciones con el carrito de su bebé. Junto a Malte, profesor de matemáticas, fue supervisado por la protección del gobierno suizo por estar involucrados en un grupo marxista.

Por todo esto, David decide conocer y entrevistar a viejos camaradas y compañeros de sus padres, cuyos testimonios deben ser impactantes para él ya que algunos fueron amantes de su madre. Ella nunca dio esperanzas a ninguno, porque tuvo claro que Malte sería su compañero de vida con el que, por el momento, ha logrado pasar más de 40 años a su lado.

La degradación física y mental de Gretel hace que David y su hermana redescubran una familia de la que forman parte y de la que desconocían todo. Una investigación acompañada de buen humor, ya que Gretel en sus momentos lúcidos, saca toda la inocencia que lleva dentro como si de una niña traviesa se tratase.

Asimismo, se trata de un viaje de bellas imágenes, tanto exteriores de paisajes como Suiza o Stuttgart, como interiores, donde las miradas cómplices entre Malte y Gretel atraviesan el corazón de los espectadores dejándoles un nudo en la garganta.

Silencios cariñosos, conversaciones divertidas, amor por los cuatro costados en un hogar donde Malte comprende toda la lucha interna que ha llevado Gretel, a lo largo de toda su vida, por mantenerlo a su lado. Por ello, Malte no la fallará ahora y, a pesar de lo que sea o no más recomendable, se mantendrá a su lado en su nido de amor que tanto les costó forjar.

La película, de 88 minutos, corresponde a un solo objetivo de David: mostrar el amor por la vida y la familia donde la mentira no deja de ser un grano de arena en una montaña de cariño, lealtad y apego por los tuyos.

Texto: Natalia Pulido. @npulidojimenez

Imágenes: Farbfilm

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