Ponerse en sus pies

En sus pies

Hay quien piensa que el calzado de una persona puede darnos algunos indicios sobre su personalidad. No sólo por el tipo de accesorio elegido, si no por el modo en que se lleva.

En Animación Sociocultural existe una dinámica llamada ‘Ponerse en los pies del otro’. Los asistentes conforman un círculo y se descalzan colocando los zapatos delante de sus pies. La persona que dirige la actividad señala el comienzo de la misma y cada uno de los presentes irá probando diferentes calzados para ver qué siente. Algunos pares nos producirán rechazo sólo con verlos otros, el deseo de probarlos. Más allá de la cuestión meramente estética, al introducir los pies en unos zapatos ajenos sentimos la deformidad de ese calzado, si están fríos o calientes, puede incluso que estén mojados. La forma de caminar expresa una actitud que se plasma en la horma de cada individuo. Tras la experiencia, cada uno de los presentes aporta algún dato sobre su biografía y, de ese modo, traspasar la primera percepción física y una segunda, más cercana, a través de su calzado.

Esta dinámica sirve como punto de partida para analizar los estereotipos y la intransigencia hacia lo diferente. Resulta interesante y enriquecedor conocer otras posturas y visiones y tratar de comprenderlas aunque no las compartamos, es decir, tratar de ponernos en los pies del otro.

A vosotros, ¿qué os parece?

Texto e imagen: Montserrat de la Iglesia. @m_delaiglesia

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6 Respuestas a “Ponerse en sus pies

  1. Completamente de acuerdo, siempre miro a los pies de una persona para saber más sobre ella (no sólo a los zapatos, también a los calcetines o medias), aunque su ropa haya sido totalmente elegida por un estilista, normalmente su calzado traiciona sus verdaderos gustos o forma de ser, dice hasta que punto está dispuesta a sacrificar su comodidad por su apariencia, si padece alguna enfermedad, cuenta bastante de su origen social…
    En cuanto a la experiencia de ponerse en los zapatos de otro no es posible porque nadie tiene los pies exactamente iguales a los de otro u otra, aunque uses el mismo número, por lo qúe jamás sabrás lo que siente realmente en sus zapatos. Es una metáfora que hay que llevar a la práctica de otra manera.

      • Me temo que es una cuestión de imaginación más que de otra cosa, de ser capaz de ponerse en la situación del otro.

        Es algo que he pensado muchas veces en relación con el problema palestino, si la gente fuese capaz de imaginar qué pasaría si, por ejemplo, los sionistas hubiesen decidido reivindicar sus territorios históricos en España y la comunidad internacional se los hubiese concedido, y se hubiesen instalado en Toledo, por ejemplo, para irse anexionando sucesivamente Castilla, León… (O los árabes en Andalucía, puestos a imaginar), expulsando a sus habitantes de sus casas, recluyéndolos en campos en las más inhóspitas tierras de Las Hurdes… Imaginar que sentirías viendo tu país ocupado, tu casa habitada por otra gente que vive tu vida mientras tus hijos juegan en el barro de un campamento.

        Es un ejercicio de imaginación. Pero me temo que la gente la usa poco. Es imposible entender la marginación para los que nunca la han sentido, pero incluso los que sí lo han hecho no la reconocen cuando son otros los afectados.

      • Resulta complicado y hay gente que no quiere o no tiene la capacidad de empatizar con el otro. La dinámica de la que hablaba en el post, es una simplificación cercana ya que, como bien dices, trasladar esa comprensión del otro a conflictos tan complejos como el de Palestina puede parecer un tanto frívolo y descontextualizado. Sea como fuere, estoy de acuerdo contigo en que se trata de un ejercicio difícil que no todo el mundo lleva a cabo.

  2. Pues la verdad es que es algo que siempre he tenido muy claro… por el calzado de una persona se pueden llegar a entender muuchas cosas…
    Y en mi caso, pueden llegar a generar mas rechazo o atraccion hacia otra persona, que el resto de ropa o accesorios que pueda llevar.
    No se como debe ser el hecho de meterse literamente en el calzado de otro… la verdad es que a mi, la simple idea, ya me cuesta…

    • Buenas José Manuel. Reconozco que al hacer la dinámica costaba ponerse algunos zapatos o zapatillas. Supongo que porque se trata de un accesorio muy personal que no siempre se cuida adecuadamente…

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